#democraciarealya #spanishrevolution Lo que podría ser.

Las protestas de Mayo de 2011 en España no han dejado indiferente a nadie. A los políticos les han puesto muy nerviosos. A los medios de comunicación les han desconcertado. A una inmensa mayoría les han devuelto la ilusión.

El inicio de tamaña hazaña tuvo su origen en el movimiento apartidista Democracia Real Ya que ha sabido desarrollar y organizar con mucha inteligencia una protesta pacífica ciudadana sin precedentes. Y todo ello a pesar de los embates furiosos o hasta la premeditada indiferencia de muchos medios, incluso los públicos.

Ahora este "Mayo de 2011" debe perfilar y decidir su futuro para que toda esta fuerza popular no se quede en una anécdota histórica. Y que la clase política no pierda de vista nunca que su papel es gestionar con honradez y eficacia la voluntad del pueblo soberano. O, dicho de otra forma no menos real, que no olviden nunca que son asalariados al servicio del pueblo.

Confío en que Democracia Real Ya sabrá hacerlo.

A pesar de ello, no me resisto a aportar desde aquí algunas ideas.

En primer lugar sentar los cimientos. Hay que pensar ya en el siguiente paso tras la toma de las plazas y asentarse definitivamente en la vida pública del país.

En segundo lugar fijar objetivos inmediatos. Es evidente que hay cuestiones inaplazables como la reforma inmediata de la Ley Electoral para que, por fin, la representación en el Parlamento sea justa o, dicho de otra forma, que cada voto de los ciudadanos y ciudadanas valga precisamente eso: un voto. Dado que es algo que no parecen dispuestos a abordar los partidos políticos mayoritarios a los que les viene muy bien que las cosas sigan como hasta ahora es necesario exigir enérgicamente que se aborde este asunto ya.

Luego es cuestión de decidir qué otros objetivos conquistar. Hay muchos, pero hay que apuntar sistemáticamente. Tal vez la disolución del Senado, ese engendro con funciones meramente consultivas, sería un símbolo de austeridad muy apreciable. La disolución de otras instiuciones como la monarquía es, evidentemente, algo que debería someterse a un plebiscito y, desde luego, merece la pena que se lleve a efecto. Hay tantas cosas que no queda más remedio que ir fijando objetivos y exigir a los representantes en el Congreso que los traten de forma inaplazable. Pero, naturalmente, todos esos objetivos deberán ser fijados asambleariamente.

En tercer lugar lo que ya se deriva de los anteriores: Democracia Real Ya podría y (pienso) debería constituirse en un observatorio permanente de la democracia. Permanecer al tanto de cuantas tropelías, desmanes o abusos traten de llevar a efecto nuestros servidores públicos. Y en caso necesario expresar nuestra más enérgica protesta para pararles los pies.

El camino se ha abierto. Que nunca más se vuelva a llenar de maleza.

Ahora podemos y sabemos que podemos.