Libia y el mundo: tal como lo veo en 10 puntos.

En el mundo, desgraciadamente, no escasean los tiranos. Pero sorprende el consenso del Consejo de Seguridad de la ONU a la hora de decidirse actuar contra Gadafi.

Ha sido cuestión de días en los que han sucedido algunos detalles significativos:

1.- Estimulado por las revueltas en otros países cercanos el pueblo Libia salió a la calle a intentar expresar sus deseos.

2.- Gadafi respondió de la única manera que sabe dando las órdenes oportunas a pesar de los graves impedimentos para hablar que le proporciona una cara sobresaturada de botox.

3.- Grupos de oposición, relativamente armados, aprovecharon la oportunidad para rebelarse.

4.- Gadafi no se amilana por eso. Al contrario, responde con inusitada fuerza. Al fin y al cabo es militar y sabe mucho de eso.

5.- PUNTO CLAVE 1: la presión de los acontecimientos y el clamor popular llevan a algunos gobiernos a posicionarse más o menos a favor de la facción anti-Gadafi. Esto es muy importante porque se trata de apostar por la parte ganadora que es la que, finalmente, terminaría hipotéticamente controlando el país y, por tanto, el petroleo y el gas de Libia.

6.- Las cosas se tuercen y al poco tiempo se empieza a temer que la apuesta no ha sido al caballo ganador. Gadafi está reconquistando de forma aplastante los territorios perdidos.

7.- Gadafi parece que va a recuperar el control. Se siembra el pánico entre los gobiernos que han apostado por los rebeldes. Nadie duda de que Gadafi va a cagarse en la puta madre de los países que apoyaron a los rebeldes.

8.- PUNTO CLAVE 2: si tu caballo va a perder el manual dice que hay que cargarse al caballo ganador como sea.

9.- El consejo de seguridad de la ONU da el visto bueno para frenar a Gadafi. Y todos los países que abrieron la boca para criticar a Gadafi se entregan fervorosamente a la tarea de destruirlo como sea.

10.- El resultado que se espera: terminar con el gobierno de Gadafi y que gobiernen en Libia los "buenos", es decir, aquellos por los que se había apostado y que, sin duda, estarán muy agradecidos con aquellos gobiernos que los apoyaron. La vida sigue... (suspiro de alivio)... seguimos teniendo gas y petroleo de Libia.

Las cosas son así. ¿Cuantos millones de muertos ha habido en otros países por guerras internas, tribales o de cualquier otra índole y nadie ha movido un dedo? Ah, claro... es que no tenían gas ni petroleo.

 

Sobre toros y democracia

En Catalunya, España (por el momento) acaban de prohibir las corridas de toros.

El asunto siguió una secuencia de acontecimientos que pueden ser catalogados como normales en una democracia:

1.- Se reunen 180.000 firmas en contra de las corridas de toros.

2.- Se hace llegar al Parlamento.

3.- Se inicia un debate.

4.- Los políticos elegidos democráticamente por el pueblo votan.

5.- Resultado: se prohiben las corridas de toros en Catalunya.

Y, sin embargo, hay gente que no ve esto normal.

Lo cual no quiere decir que sea lícito o respetable pensar lo contrario.

Es el juego que hemos convenido en llamar DEMOCRACIA.

No es un sistema perfecto. Pero, sin duda, es el menos malo entre los que conocemos.

Hay gente que se pregunta muchas cosas:

- ¿Por qué no se respetan las tradiciones de las minorías? (está claro que los pro-taurinos son minoría)

- ¿Por qué, en España, se permite el aborto y se prohiben las corridas de toros?

- Etc, etc, etc...

La respuesta es muy simple: la sociedad (el pueblo) elige sus representantes y éstos deciden todas estas cosas.

Si a alguien no le gusta puede votar a otros que crea le representan mejor.

Así se construye un lugar que llamamos país.

El juego de la democracia debe permitir, como algo sagrado, la libertad de expresión.

Por tanto, los pro-taurinos, anti-abortistas y todas las minorías mayores o menores así como las mayorías menores o mayores pueden expresarse libremente.

Y si, por obra y gracia de esa libertad de expresión y a base de razonamientos capaces de calar en el corazón del pueblo se transforman en mayoría... el rumbo de un país puede cambiar.

Así es el juego.

Lo que es inaceptable es intentar hacer trampas, ejercer la violencia para cambiar las reglas y muchas otras cosas similares..

 

Si, ya sé, la democracia no es perfecta.

Pues no, lamentablemente no. Por ejemplo, los votos de un ciudadano o ciudadana no valen lo mismo en todas las comunidades.

Es un problema que no parecen dispuestos a cambiar los partidos políticos que salen beneficiados.

Por lo que la imperfección se perpetúa en el tiempo.

Y no todo el mundo está equitativamente representado en el Parlamento. Un ciudadano, un voto: esto no es así en España.

Ahora bien, si este error se subsanase dudo que volviese a haber corridas de toros en Catalunya o que la ley del aborto diera marcha atrás.

Probablemente porque la mayoría del pueblo, en España, piensa de una manera y así se refleja en la sociedad.

Repito: son las reglas del juego.

Y jugar a la democracia supone aceptarlas.

De otra forma, es mejor irse a vivir a otro sitio antes de convertirse en una persona amargada.

Personalmente, esa es mi opción. Yo no voto, simplemente me voy a vivir donde puedo y me parece bien.

Lo cual, dirán algunos (equivocándose, pienso) me resta legitimidad para escribir lo que estoy escribiendo.

Pero en eso reside la libertad... en pensar y vivir como mejor quieras.

 

Todo es cuestión de educación.

La educación lo es todo.

La mejor inversión de un país es la educación.

La democracia se ejerce en su máxima expresión cuando el pueblo tiene acceso a una educación libre, abierta y no sectaria.

Los dictadores siempre tratan de manipular o restringir la eduación.

En España hemos tenido muchos años de educación basada en los valores (o lo que sea) religiosos católicos.

Como reacción la mayoría de la población prefiere una educación laica.

Así se construyen las sociedades.

Lo que no significa que los católicos y otras religiones minoritarias no tengan libertad de expresión.

Y que cada cual pueda elegir aceptar y creer lo que quiera mientras ello no suponga violencia o coacción alguna dirigida hacia los que no piensan de la misma manera.

Lógicamente, en democracia, el gobierno debe expresar lo que la mayoría decide.

Y, cada cuatro años, se decide en las urnas.

A veces (más de las que sería tolerable) los partidos a los que se vota cambian el rumbo mientras gobiernan.

Algo que, en democracia, se puede intentar corregir en las siguientes elecciones.

De ahí que cualquier partido político gaste mucha energía y recursos en controlar la información.

Lo que nuevamente nos sitúa en la necesidad de la educación y la cultura.

Más educación y más cultura supone mayor libertad.

Y esto es lo que le toca comprender al pueblo.

Y luchar por ello con todos los medios que el juego democrático permite.

 

Si te apetece, también puedes expresarte libremente aquí...